viernes, 27 de marzo de 2009

Problemática de comunidad pequeña Más allá de las necesidades sentidas de nuestra comunidad, por la habilitación de un centro hospitalario de alto niv

Más allá de las necesidades sentidas de nuestra comunidad, por la habilitación de un centro hospitalario de alto nivel- cuyas obras se encuentran en ejecución- está la problemática para algún sector del gremio médico especializado, que ve truncado su proceso de formación y actualización científica, por las limitaciones de patrocinio y desplazamiento a simposios o seminarios, para estar a la vanguardia de lo novedoso en el campo de la medicina. Igualmente dada la infrecuencia de las tantas patologías, para las cuales es entrenado el profesional médico en distintos ámbitos, no le permitiría en una pequeña comunidad, poner en práctica experiencia para ganar, y ampliar su casuística.
Citando algunos ejemplos patéticos, las de especialidades como Cardiología, Neurocirugía y Cirugía Plástica por no ampliar la problemática.
Un cardiólogo es fundamental en una sociedad como la nuestra, donde las enfermedades de tipo cardiovascular son tan frecuentes, pero son manejadas inicialmente por internistas quienes ponen todo su empeño y sapiencia para hacerlas menos riesgosas. Sin embargo el cardiólogo es el perito en la materia, pero su entrenamiento en la patología cardiaca -anomalías valvulares, enfermedades congénitas del corazón y manejo de la enfermedad coronaria, entre otras- estaría seriamente limitado para poner en marcha su instrumental, predisponiéndolo al desuso y sulfatación, debido a los eventuales casos de infarto del miocardio, y ocasionales Ecocardiogramas Doppler sin menoscabar por igual los cateterismos.
Y qué decir del Neurocirujano, quien tiene la difícil tarea, de estar a la espera de una fractura de cráneo o una hemorragia cerebral para intervenir quirúrgicamente a un paciente, si es que la problemática no es el instrumental adecuado para operar. En el caso dado de tener lo último en tecnología a nuestro haber, ¿Los casos eventuales que se presentan, son suficientes para que el neuroquirúrgico amplíe su experiencia?
¿Cuántas cirugías de hernia discal habrá hecho en su estadía, en un pequeño municipio como el nuestro? Estar a la cacería de éstas enfermedades para las cuales se especializó, no deja de ser preocupación personal. Desde luego la comunidad los necesita, pero, el éxodo de especialistas es una realidad que actualmente enfrentamos. Esto es más complejo que solo contar con equipos sofisticados; es ponerse la camisa del profesional de algunas áreas de la medicina cuya cabida en municipios como el nuestro, es fundamental. ¿Y qué de su formación? La práctica hace al maestro.
Hubo hasta cirujanos plásticos en nuestra amada isla, pero la farándula nuestra en tiempos de austeridad como el que vivimos, no les permite a los que medio pueden, quitarse con el bisturí un poquito de aquí, y ponerse otro poco allá. Hay casos particulares como las mamoplastias de reducción por gigantomastia- glándulas mamarias muy grandes- que generan un dolor crónico de espalda. Con la probable desaprobación de su cónyuge, quien ve su sensual entretenimiento a punto de ser intervenido, tiene que en últimas, ser solidario con su amada esposa, quien es la afectada directa.
Pero hay viene la otra cara de la moneda. Es el proceso y tramitomanía jurídica ante la EPS, mediante acción de tutela para sustentar, que amén del beneficio estético, es más el daño funcional, y hasta psicológico, que sufre la paciente. Posteriormente la aprobación de la cirugía reconstructiva, que no es para ya mismo. Hay otra piedra en el zapato, cual es, esperar si el especialista añorado, tiene contrato con la institución de salud para el procedimiento a efectuar. Tantas trabas y más trabas.
¿Es que el paciente es el único damnificado? ¿Y qué del pobre galeno que está a la espera de tan fina cirugía? En vista del infortunio, el profesional está destinado a desistir por semejantes penitencias, tanto para la paciente, como para él.
Con el sistema actual de salud que actualmente impera- Ley 100 del 93- el médico está supeditado a una contratación de sus servicios como profesional, con un tiempo efímero, que no le permite estabilidad económica favoreciendo su migración a otros destinos con justa causa. El servir a la comunidad, es el norte del médico y más aún, atender hasta el peor enemigo, pues por ética y moral, hicimos un Juramento Hipocrático, y propendemos por hacer lo mejor de nuestro alcance por el prójimo.
En otrora la medicina era lucrativa, hoy en día podría ganar más un instructor de buceo en temporada turística alta. Para rematar, los contratos de servicios, se hacen interinstitucionales, donde el especialista no es el contratista directo, sino que independientemente de la cantidad de pacientes que ve, recibe un salario integral. Esto desde luego si tiene la fortuna de trabajar para una IPS.
No terminaría sin desconocer otras especialidades como Urología donde se utilizan procedimientos con Láser, o en Ginecología donde la laparoscopia diagnóstica o terapéutica puede obviar cirugías exploratorias. En el mismo camino está Ortopedia con cirugías por artroscopia, evitando incisiones poco estéticas, y más dispendiosas para el paciente. No sólo es tener equipos y tecnología. Es que estos aparatos por desuso en momento determinado, podrían averiarse o sacar la mano. En algún momento contamos con electroencefalógrafo, ¿y qué le pasó?
Considero que todo no es malo, pues tenemos a cuestas, la responsabilidad de la vida humana, pero igualmente han sido muchos los bloqueos que hemos tenido que sortear.
En algunas áreas de la medicina sigue siendo un acierto, traer brigadas médicas de especialidades como Oncología, dado el grupo selecto de nuestra pequeña sociedad que lo amerita. Lo que se necesita es regularidad y constancia, para tener un grupo de pacientes importante, que puedan acceder a tratamientos que en la isla no se puedan ofrecer. Entregarles los elementos necesarios y a disposición, para que estas brigadas de especialistas, puedan clasificar nuestros pacientes, y determinar quienes se pueden manejar a nuestro nivel, y cuáles necesitan una remisión a un centro de mayor complejidad. Recientemente escuchaba de una de mis pacientes: “Doctor, el cardiólogo que vino no tenía ni un tensiómetro, y además me tienen que remitir para la Prueba de Esfuerzo con Isonitrilos” ¡Pero, por favor!
(Modificado apartes del libro de mi autoría, El juicio clínico a través de la práctica)



AUTOR: RAMIRO NAVARRO MAY

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